Operarse con Maguitos

Hace ya 15 meses, el 1 de agosto de 2019, por fin me operé de la columna, una artrodesis vertebral, pero para entendernos, que me tuvieron que poner una placa. Algo “sencillo”, pero con maguitos, todo necesita de una muy buena planificación, tiempo y una predisposición por parte de todos. Por suerte mis médicos son unos amores y es muy fácil contar con ellos. Así que todo empezó un año y medio antes, cuando mi neurocirujano mencionó la posibilidad de la operación, pero como más o menos me iba bien con los calmantes y como Maguito no contaba aún con dos años, lo pospusimos. Y bueno, a ver si adelgazando hacíamos algo.

Me puse a dieta y baje 15 kilos, pero el dolor no paraba de aumentar, hasta el punto que tomaba unos 8 calmantes al día, incluido un antidepresivo de esos que si lo dejas empiezas a alucinar. Y por fin el neurocirujano lo vio claro. Tuvimos una larga charla allá por mayo de 2019 sobre como sería la operación, cuánto podría tardar la recuperación, los posibles peligros y beneficios. Y nos pusimos de acuerdo para la fecha. El 1 de agosto, para que Papi Manitas pidiera eses mes de vacaciones y a mi me diera tiempo de estar al menos de pie para cuando Maguito comenzara el colegio. También hablamos con mi suegra para que se quedara con Maguito al menos los días que estuviera hospitalizada. Al hospital tenía que llevar un corsé ortopédico, lo bueno es que el que tenía guardado de cuando me partí las vértebras me servía perfectamente; y así no fuimos mentalizando de la que se nos venía encima.

Y llegó la fecha. Dejamos a Maguito en casa de la suegra por la mañana y por la tarde al hospital. Algo de nervios era inevitable, a fin de cuentas nunca se sabe lo que va a pasar en un quirófano, pero la confianza en mi neurocirujano es total y absoluta. Y como me dijo el de la Unidad del dolor: así aprovechas y te quitas el mono de los antidepresivos y veremos qué más.

En el preoperatorio las enfermeras casi se enfadaron conmigo porque había ido sin la resonancia. Una resonancia que no tenía porque mi médico no me la había pedido, y es que mi columna no es nada nuevo para él, pero eso no quitó que tuviera que decir que no la tenía unas 6 veces y algún “y qué quieres si no me la ha mandado”. El caso es que por fin llegó el anestesista y con él empezó la fiesta. Una espera eterna para Papi Manitas y un siestorro para mí.

Por supuesto, no me enteré de nada, pero al parecer fueron más de 4 horas. De lo que sí me acuerdo es de estar en la sala de despertar y que una oleada de DOLOR me sacara de la dulce inconsciencia como una bofetón. Primera vez que me ocurre algo así. Y luego más y más dolor. Para cuando me subieron a la habitación ya suplicaba para que me dieran algo, y eso que mi tolerancia al dolor es bastante alta. Lo malo es que no podían darme nada más. Y es que había sorpresa. En teoría me iban a poner una placa, pero al abrirme, el médico encontró con que otra vértebra estaba echa polvo, y ya que estaba, pues otra placa y unos cuantos tornillos más. ¿Qué es un 2×1 entre amigos?

Fueron unos días muy, muy malos. De verdad. Me arrepentí de operarme, de hacerle caso a los médicos y hasta de haber nacido. Y es que no podía moverme para nada y no estaba de humor para nada, y ya sabemos todos que el tiempo en el hospital transcurre de forma diferente. Pasaron un par de días y ya pude levantarme al baño. Bueno, que Papi me cogiera para mantenerme de pie mientras yo me arrastraba a milímetro por minuto más o menos. Y todo ello con el corsé. Modelito ideal súper fashion. Así fueron otro par de días hasta que pude dar un par de pasos solita. A ver. Pasos, pasos, no eran, pero al menos me mantenía de pie y avanzaba. Sí, como un bebé que aprende a andar, tal cual.

Y para casa. Un mes en cama y solo pudiendo levantarme para lo imprescindible, con el corsé. Decidimos dejar a Maguito unos días más con la abuela, mientras Papi Manitas veía como organizarse con dos dependientes a los que atender.

Por fin al décimo día fue a recoger a Maguito. Papi tuvo que atraparle casi al vuelo porque su primer impulso fue saltar sobre mí, y eso que le había ido advirtiendo que no podía hacer esas cosas. El pobre mío se quedo sentadito a mi lado dándome mimitos y preguntando. Le contestamos lo mejor y más sinceramente que pudimos y le involucramos haciendo que ayudara con las curas. Fue algo que le gustó y le sirvió para darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.

La mano es de Papi Manitas, para que compareis.

Fueron pasando las semanas y me fui levantando cada vez mas. En las revisiones todo salía bien y realmente ya no necesitaba los calmantes así que perfecto. Al mes más o menos tocó quitar las grapas, la mitad primero y a Maguito le encantó ver cómo me lo hacían y hasta le agradeció a la enfermera. Yo también, porque fue un amor. La segunda retirada fue un pelín más brusca, y es que la cicatrización había avanzado un poquito de más, pero sin quejas tampoco. Y Maguito igual de entusiasmado.

Se quedó un poco triste cuando ya no había más curas que hacerme, así que me ayudó a darme la cremita para que la cicatriz no quedara tan mal.

Monisima que estaba

Y empezó el curso, y yo era la Mami robot to tiesa con mi corsé. La que le decía a su peque que no podía cogerle y que tampoco podía agacharme. Y es que en mes y medio, no podía hacer mucho más que llevar a Maguito al cole, recogerle y hacer la comida. Y estar el resto del tiempo tumbada.

A los tres meses ya tuve permiso de estar sentada, pero tampoco mucho, aún no podía hacer demasiado, pero bueno íbamos por buen camino y Maguito podía sentarse en mis piernas al menos.

A los seis meses ya pude empezar la rehabilitación. En la piscina. Y tener cuidado con cargar, golpes y forzarme, que los músculos se habían recuperado bien pero los huesos aún estaban tiernos.

Antes de los 9 meses empezó la pandemia y el confinamiento, pero ya sólo me ponía el corsé para caminar, conducir y poco más. Y con los calores que hacen siempre por aquí fue un auténtico alivio. A los 9 meses el médico me dijo que me lo pusiera solo para conducir y si quería. Tiempo me faltó para esconderlo en el último cajón. Lo hubiera quemado, pero nunca se sabe si se puede llegar a necesitar en el futuro.

Maguito lo celebró lanzándose a mis brazos desde una silla, testigos fueron sus compis y su profe, así que tocó otra charla en familia para explicarle que Mami estaba fuerte, pero que la pupa era para siempre y que habrá cosas que nunca más podré hacer, y ahí está la cicatriz de recordatorio eterno.

Ahora que pasó el año y algo más… agradezco haber pasado por todo eso, incluyendo lo que han pasado tanto Papi Manitas como Maguito. Y es que me libré de todas y cada una de las pastillas, de la cojera y de un dolor que me transformaba en algo inhumano, tirando hacia una gelaticubo o así. Hay veces en las que me siento culpable por haber obligado a Maguito a madurar, aunque hay otras en las que recuerdo que la vida no es siempre ideal y es mejor aprender a ser responsable de pequeños.

Aún me queda camino, a pesar de tener el alta definitiva. Hay que seguir vigilando, porque aunque todo este bien, no tengo una columna sana y mis músculos y nervios están tocados, de ahí que alguna vez que otra me “encasquille” y me quede toda doblada. Lo que significa fortalecer lumbares y abdominales para quitarle algo de trabajo a la columna y por mi tendencia a engordar, a dieta de por vida. Lo que haga falta para seguir bien y para reencontrarme con el doctor de la Unidad del dolor cuanto más tarde mejor (cuando fui a verle para “despedirme” ya me dijo que volvería más tarde o más temprano) a pesar de que me cae genial.

Así que si vais a someteros a cirugía mayor con una larga y lenta recuperación, hablad con vuestros peques, saciad su curiosidad y repetirlo tantas veces como lo requieran. Os sorprenderán.

La cicatriz ha día de hoy

Cambiar luces halógenas por led

  1. Buenas a todos hoy veremos como cambiar un sistema de luces halógenas por led en un mueble de plástico alto para un baño de caravana, tened en cuenta que esto podéis hacerlo igual para luces de casa con led de 220 voltios y muebles de madera, lo primero es material que vamos a utilizar:
    • Paño de fibra del grosor que queramos, entre mas grueso menos capas haremos.
    • Resina y catalizador 1 l.
    • Guantes de nitrilo o látex con polvo o sin polvo.
    • Pasta o masilla de coche, el típico para reparar golpes o arañazos.
    • juego de espátulas de plástico o metal, para moldear la pasta o masilla.
    • molde en forma de L. yo lo hice con madera.
    • Sierra para plástico o pistola de soldar con filo para cortar plástico.
    • pistola de cola caliente.
    • brocha de 3 o 4 cm de ancho para la resina.
    • pintura del color deseado, yo use un beige en spray.
    • tira de luces led.
    • cables y terminales eléctricos.
    • taladro.

2. Lo primero presentaros la pieza que quiero modificar, la cual es de plástico:

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tiene 3 luces halógenas

3. Lo siguiente fue tomar las medidas que había entre luces, el fondo y la altura, para saber de que tamaño tenia que ser la pieza que iba a hacer y desmontar todas las luces, el enchufe y el interruptor.

4. A continuación,  hacemos un molde con madera en forma de L para hacer la forma con la fibra, la plastifique con papel transparente de cocina.

5. A continuación nos ponemos los guantes y desde aquí ya no nos lo quitamos excepto para descansar o continuar otro día, hacemos varias tiras que ocupen el largo y el ancho y otras tiras mas cortas que ocupen el ancho hasta el largo, para ponerlas en cruz, sobre la madera colocamos una tira de fibra que ocupara toda la madera por ambos lados, lo siguiente fue preparar  la resina con el catalizador, todo esto con guantes, no echéis mucho catalizador porque si no se seca muy rápido y queremos trabajar con la resina, yo use un bote de plástico, de los que trae la comida los chinos y eche aproximadamente 250 ml y un chorro pequeño de catalizador, lo removí bien con la brocha hasta que la resina fue cambiando a un color mas oscuro, una vez echo esto, se echa con la brocha la resina como si estuviéramos pintando por toda la fibra, a continuación sobre esta capa ponemos otra capa de fibra, pero  cruzadas con las otras, para ello son las cortas, las volvemos a empapar con la brocha y colocamos una tercera capa de fibra a lo largo intentando mantener el mismo grosor en toda la madera y volvemos a echar resina, así hasta que quede una capa de unos 2 o 3 mm de grosor y dejamos secar durante 24 horas.IMG_0841

6. Mientras podemos ir preparando el plástico para colocar el molde, para ello, primero marcamos sobre la pieza una línea donde cortaremos,

7. lo siguiente fue cortar por las líneas, para ello podemos usar la sierra para plásticos o la pistola de soldar con filo para cortar plástico, yo use los dos, primero la pistola de calor que derrite el plástico y después la sierra para eliminar los restos de plástico quemado y derretido, una vez cortado tener cuidado porque debilitamos la estructura, no cortaremos la zona de las luces la utilizaremos para dar mas resistencia a la pieza de fibra que iremos a colocar.

8. A continuación, después de tocar que esta todo seco es separar la fibra de la madera, yo utilice un cuchillo de acero de cocina, los que son todos de metal, pero una espátula también nos sirve, con ella vamos separando poco a poco la fibra de la madera, que se separa bastante fácil, y ya tenemos nuestro molde.

9. Lo siguiente es presentarlo todo y ver como queda e ir cortando para ajustar la fibra a los huecos entre las luces que tenia.

10. A continuación pegamos las piezas de fibra al plástico, yo utilice cola caliente, pero puedes utilizar la misma fibra con resina o la pasta, recuerda que cada uno de estos productos le da una resistencia y rigidez diferentes, por ejemplo la cola caliente le da algo de flexibilidad pero es menos resistente, la pasta es mas rígida igual que la fibra y esto puede hacer que parta ya que el plástico es flexible, pero cualquiera de los tres es muy valido, después recortamos el sobrante por dentro.

11. Echamos la masilla con una espatula y lo dejamos lo mas liso posible sin hacer mas de dos pasadas por el mismo sitio para evitar levantar la masilla que hemos echado, el ancho de la espatula sera o igual de ancho o un poco mas grande de lo que vamos a pasar, dejamos secar y lijamos, primero con una lija de grosor medio, quedando de la siguiente manera.

12. Seguiremos echando pasta en las zonas donde se han quedado huecos, utilizando para ello una espatula mas pequeña si tenemos o si no con la misma que usamos al principio pero solo echando en donde hay huecos evitando echar por todo.

13. Una vez terminado el empaste de la fibra y dejado secar, lo limpiamos y le damos un color de fondo, dejamos secar y le ponemos la primera capa de pintura que vamos a usar por toda la estructura, de esto no hice fotos porque es pintar y sobrepintar, yo utilice spray de pintura en botes, es mas sencillo y rapido.

14. cuando este todo seco preparamos las luces led, abrimos los agujeros para pasar el cable, las presentamos y las cortamos a medida, para el doblar las luces utilice un adaptador que se vende por separado de 90 grados, conectamos todo y listo. Espero que haya sido útil y sencillo, ahora os presento como quedó puesto.

ABC Spanish – English

ABC Spanish – English es un libro ilustrado de la editorial SM de menos de 20 páginas especialmente diseñado para que los más pequeños vayan familiarizándose tanto con el alfabeto español como con algún vocabulario inglés. Recomendado a partir de los dos años.

Nuestra experiencia con él ha sido realmente maravillosa, y bastante salvadora. El libro llegó a nuestras manos justo al comienzo del confinamiento y nos apoyamos bastante en él para seguir enseñando a Maguito en esos momentos en los que aún el colegio se estaba organizando y la academia de inglés suspendió toda clase de golpe.

Las ilustraciones son absolutamente preciosas y lo suficientemente llamativas como para que los peques se interesen enseguida en ellas. Y si los adultos no quedamos inmediatamente enamoradas de ellas, seguro que la parte de “pronunciación” hará que amemos este libro sin remedio; puesto que allí nos encontraremos con la pronunciación fonética de todas las palabras inglesas que aparecen en el libro, además del abecedario y unas pocas palabras más. Por si el inglés no es nuestro punto fuerte o lo tenemos algo oxidado.

El único punto negativo que le hemos encontrado a este libro ha sido con una palabra. Y es que en español son gofres, y no wafle. La W es una letra algo complicada, pero tenemos animales también con esa letra, como el wombat (súper adorable). Digo animales porque son mayoría en este libro, del que no hemos encontrado más que esta pega casi anecdótica.

De hecho, ha costado que Maguito nos lo deje un rato para escribir esta reseña. Imposible durante el confinamiento y con algo de chantaje durante el verano y solo por ir a la playa con los juguetes que le apeteciera. Fácilmente reconoce tanto los animales, como las demás figuras; aunque por alguna razón, sigue empeñado en que la ardilla es una mofeta en cuanto la ve. Es genial verle pasar tiempo con él. Pasar las páginas atentamente, nombrar lo que ve, preguntar por la traducción en inglés o por cualquier curiosidad que se le plantee al “jugar”, como dice él mismo.

Sinceramente creemos que hacerse con este libro es una maravillosa oportunidad de aprendizaje para todo maguito y maguita, no solo por el lenguaje y el inglés, sino que es sencillo que nuestros pequeños sientan curiosidad con algún animal o figura en concreto, lo que es fácil que derive en una investigación que siempre puede llevarnos a aprender un poco más a todos… o experimentar en la cocina con alguna receta nueva para probar eso que ilustrado se ve tan bonito.

Un gran regalo para tener en cuenta ahora que se va acercando el final de año con sus festividades, y el comienzo del nuevo curso con los cumpleaños de los compañeros (aunque este año sea un poco extraño). Sea como sea, es uno de los libros que permanecen para toda la vida en la biblioteca de cualquiera.

Lo que trajo la pandemia

Lo que trajo la pandemia fue el recuerdo de tiempos pasados. El de otras desgracias, otras pandemias, otros malos tiempos. Y muchos recuerdos e historias de los que seguimos sin aprender.

Sí, yo también me he estado acordando mucho de mis abuelos, fallecidos hace ya tiempo, pero el pensar en ellos me ha hecho reflexionar sobre otras cuestiones. Para empezar, cada vez que escucho eso de “mejor generación” no dejo de oír sus risas desde allá donde estén. Y me susurran bien fuerte, y solo puedo acordarme de todo lo que sacrificaron por seguir adelante y estoy de acuerdo con ellos: los “mejores” son los primeros en caer. Y ya veo de otra forma a aquellos que fácilmente nombran héroes a otros, porque parece ser la forma que acepten alegremente ir al matadero. Tengo la sensación que mis abuelos añadirían unos cuantos y variopintos adjetivos, pero creo que hoy en día no se considerarían aptos para menores de 35.

Esos pensamientos me trajeron recuerdos de mí misma, de cuando empecé a estudiar Historia en el colegio, y tenía muy claro que casi en cada generación debía ocurrir algo malo. Pues mira, no estaba demasiado desencaminada. Lástima que como sociedad sea algo que no hayamos sido capaces de aprender, por la manía de quedarnos sólo con lo bueno. En sí mismo, no es algo malo, pero al pasar por alto las razones y motivos que llevaron a eso, y en muchos casos lo que pasó después, nos negamos lecciones realmente importantes. Nos gusté o no, hay veces en las que por qué pasó es mucho más importante que lo que pasó.

Hace un tiempo, alguien a quien se lo agradezco con toda mi alma, (asco de memoria que no grabó bien quién fue, mil perdones) me pasó un libro llamado “El poder de los introvertidos” y en estos tiempos he visto como ha sido precisamente la gente más introvertida la mejor cualificada para aguantar el tipo. Básicamente aquellos cuya mente siempre ha sido su primer refugio estaban preparados para aguantar mientras aquellos que necesitan de continua aprobación externa han sido los primeros en derrumbarse. Así que quizá sea hora de que, como sociedad, demos un paso atrás y empecemos a fijarnos en otras cosas a parte de la habilidad social.

Pero también sé que no lo haremos. Quizá de forma individual, pero socialmente… Sólo pensarlo y veo a mis abuelos levantando el dedo y asintiendo con la cabeza. No. La sociedad no cambia. Cambian las formas y los modos, pero con solo rascar un poco, se ve claramente que el fondo permanece, y que siempre habrá alguien dispuesto a hacer lo que sea porque siga así.

La prueba más fehaciente nos la encontramos en que la gente con esa aficiones “raras” fueron de los primeros en ofrecerse para hacernos olvidar un poco la desgracia y alegrarnos el día a día. Que buenos esos agradecimientos y esa alegría, pero ahora que muchos creen que ha pasado todo, vuelven a ser “esos frikies”. No toco el tema de los sanitarios, porque me censurarían de por vida, pero ánimo gente, lo estáis dando todo y hay muchos que seguimos con vosotros.

Ahora nos encontramos en el ojo de la tormenta, porque no, esto no ha acabado ni mucho menos, tenemos un pequeño respiro para aprender y prepararnos. Y no me refiero a la acaparación de bienes (¿los que hacen eso piensan hacer estraperlo o qué?), ni a cosas semejantes. Tenemos este tiempo para llorar a lo caídos como es debido; ir tomando las medidas necesarias para ir frenando el virus, para darle tiempo a los científicos a encontrar una cura o una vacuna. Tenemos tiempo para prepararnos mentalmente. Acabamos de pasarlo, podemos volver a hacerlo y esta vez mucho mejor.

Pero será peor. Las segundas partes siempre son peores, por la negación. El mundo ha cambiado en unos pocos meses y nunca más volverá a ser como un antes. Nos guste o no, no hay vuelta atrás, lo siento. El aceptar eso depende de cada uno, y de esa aceptación dependen nuestras futuras acciones.

Y sí, siempre, siempre, siempre, los grandes olvidados han sido los pequeños en esto casos. Lo que acabe pasando y lo que construirán en el futuro, difícilmente es predecible con todo lo que están viviendo.

Aprendiendo números

Corría el 2018, Maguito aún no tenía los dos años y era el primer verano que pasábamos en la caravana. Entre el campo, la playa, los juegos de mesa y hacer nuevos amiguitos no es que nos diera mucho tiempo para aburrirnos, pero tres meses dan para mucho y nos dio por pensar en hacer algo para jugar y aprender.

Mirando ideas y lo que teníamos a disposición para hacerlo, se nos ocurrió reutilizar un trozo de contrachapado (de 2 mm) que nos había sobrado de hacer el armario de Maguito y el buen montón de garrafas de agua que se van juntando. Un pequeño salto a un hiperchino que esta cerquita del camping para comprar pegamento, papel brillante, pinturas y:

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Bueno, en realidad Papi Manitas hizo con cuidado los agujeros al tamaño apropiado, recortó los cuellos de las garrafas, los limó, los pego y forro los bordes con silicona caliente para evitar accidentes. Yo sólo recorté lo números y pinté.

Al principio no teníamos muchas esperanzas, Maguito era pequeño después de todo, pero lo cogió con un entusiasmo tremendo y él mismo puso las reglas: primero desenroscar todas las tapas, mezclarlas y volverlas a enroscar emparejando bien los números.

No teníamos más expectativas que las de probar y que se divirtiera, pero para cuando volvimos a casa, Maguito ya se sabía del 1 al 10 y un par de meses más adelante contaba hasta 15, aunque eso aún no sabemos de dónde lo sacó.

El caso es que con el tiempo el juego de los números se convirtió en algo habitual y siempre estaba rondando en el divertimento de Maguito, tanto en solitario como con sus nuevas amiguitas, pero el tiempo y el estar algo a la intemperie lo fueron deteriorando. Tampoco es que fuera gran cosa desde un comienzo. Y fue quedando relegando.

Hasta que Maguito empezó el colegio y empezaron a dar el número uno. Nuestro peque ya contaba hasta 20, pero en clase aprendió a discriminarlo correctamente y a escribirlo, así que sin queja alguna. Y me acordé del panel. Hablé con la profesora y me dijo que se lo llevara. Así que después de hacerlo un buen restaurado (que lo necesitaba mucho) quedó así:

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Realmente no sé si lo usan, pero cada vez que paso por la clase lo veo allí, en el rincón de los números y no puedo evitar sonreír.

Cupcakes Hi Hat

Para los golosos de mis chicos estos son de sus cupcakes favoritos, y aunque dan un poco de trabajo, siempre triunfan… y desaparecen enseguida. Aquí os dejo la receta por si os animáis a hacerlos.

Ingredientes:

  • Para las magdalenas:
    1.  200 gramos de azúcar.
    2. 200 gramos de mantequilla.
    3. 4 huevos.
    4.  150 gramos de harina.
    5.  50 gramos de cacao en polvo.
    6.  2 cucharaditas de levadura.
    7.  4 cucharadas de leche.
  •  Para el merengue:
    1.  250 gramos de azúcar.
    2.  100 mililitros de agua.
    3.  125 gramos de claras de huevo.
  •  Para la cobertura:
    1.  250 gramos de chocolate negro.
    2.  Una cucharada de mantequilla.

Preparación:

  •  Para las magdalenas:
    •  Precalentamos el hornos a 180 grados.
    •  Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una mezcla cremosa.IMG_2548
    •  Batimos un poco los huevos y los vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior hasta que queden bien integradosIMG_2549
    •  Tamizamos la harina con la levadura y el cacao, mientras la vamos añadienco poco a poco.IMG_2550 
    •  Incorporamos la leche.IMG_2552
    •  Repartimos la mezcla en las capsulas de magdalena sin llenarlas del todo.IMG_2553
    • Horneamos 25 minutos y dejamos enfriar.IMG_2554
  •  Para el merengue:
    •  Poner en un cazo el agua y el azúcar mezclándolos bien.IMG_2555 
    •  Pasamos la clara a la batidora.
    •  Cuando la temperatura del agua llegue a 110º C, ponemos en marcha la batidora a velocidad alta, pero no a la máxima.IMG_2556
    •  Cuando el agua llegue a los 119ºC, apartamos el cazo del fuego, esperamos un poco y lo vamos vertiendo sobre las claras, cuya velocidad bajaremos a media.IMG_2557 
    •  Una vez vertido todo el almíbar, bajamos un poco más la velocidad y lo dejamos hasta que el bol se enfríe.IMG_2558
    •  Antes de acabar, añadir unas gotas de limón.
  •  Para la cobertura:
    •  Derretir el chocolate y la mantequilla a baño maría.IMG_2560

Montaje:

  •  Pasar el merengue a una manga pastelera con boquilla lisa y ancha.
  •  Hacer un copete en las magdalenas ascendiendo en espiral.IMG_2559
  •  Pasar el chocolate a un recipiente alto.
  •  Sumergir la magdalena cabeza abajo en el chocolate para recubrirla bien.
  •  Dejar enfriar.IMG_2561

Espero que os animéis a hacerlos y que los disfrutéis.

Como se pierde una generación

Que título más agorero, ¿verdad? Pero enseguida vais a entenderlo. Veréis, esta mañana fui a dejar al colegio a Maguito, como siempre. Me gusta ir pronto por dos cosas: para encontrar sitio donde aparcar y para que juegue con sus compis antes de entrar. Una mañana cualquier de un día cualquiera, vamos. En la puerta estaban ya un par de madres con su maguitos y enseguida se han puesto a jugar corriendo hasta el descampado de al lado, porque había una gatita y estaban entusiasmados. Sé que es una gata porque es tricolor. Todo normal, típico y rutinario. Hasta que una de las madre preguntó: ¿Veis “la isla de las tentaciones”?

Lo reconozco, hasta hace un par de días no sabía ni que existía. Me enteré por Twitter de que es un programa de Telecinco. Y hoy me han puesto al día, con pelos y señales. Resulta que es un programa de la susodicha cadena en la que hay varias chicas y chicos “encerrados” en un entorno paradisiaco con mucho alcohol, fiesta y despendole. Fiel a nombre, vamos.

Normalmente hubiera pasado del tema y hasta otro día. Pero hay cosas que me llaman muy poderosamente la atención y con las que me debato si dejarlas pasar o no. Una es la sempiterna hipocresía de: yo nunca lo veo y jamás pongo ese canal, pero… y para no verlo casi se lo saben mejor que los protagonistas. ¿Cuál es el problema de ver un programa? Si lo ves, lo ves, y si no lo ves, pues no lo ves.

La otra, y con la que me quemé toda y por la que escribo este post es una frase con demasiadas repercusiones: esa chica es una guarra y una p*t*, pobre Cristofer. No sólo la chica no tiene derecho a ser llamada por su nombre, tampoco es libre de hacer lo que quiera con quien quiera, sino que la verdadera víctima es el chico que entró al programa con ella. ¿No hemos aprendido nada o qué?

Soltar eso en voz bien alta delante de unos 10 maguitos de 3 años de infantil ya es malo de por sí. Que sea una madre, una persona que en teoría está educando a personitas de una generación es horrible. Lo que se esconde detrás es un monstruo que parece que nunca nos vamos a sacudir.

El hecho de que una muchacha adulta vaya a un programa y haga con su sexualidad lo que le parezca, como le parezca y con quien o quienes le parezca es suficiente para definirla igual que hace 30 años. Entiendo que pueda parecer mal, incluso que no guste nada, pero sigue siendo libre para hacer lo que le venga en gana sin que por ello sea una cosa u otra.

Me costó mucho, muchísimo no saltar  y decir algo. No quiero que haya un día en el que Maguito llegue a definir a cualquiera de sus amigas o compañeras de esa forma porque hagan lo que les parezca mejor. Pero tampoco quiero que sea un paria. No quiero que deje de tener amigos porque su madre es “la rara”. (Y que conste que ya lo soy un poco).

Hoy me callé, me lo tragué, y no dije nada; quizá otro día salte sin importar el después. ¿Y vosotros, qué soléis hacer en estos casos?

Foto con la familia Noel

Fue Telva (echarle un vistazo a su blog si aun no la conocéis, por favor) quien me habló de la visita de Papá Noel en el CC Las Terrazas y me contó lo especial que era. Así que el domingo antes de Navidad nos armamos de paciencia y buena voluntad y nos dirigimos allí. Supuestamente el evento empezaba a las 12 de la mañana, y aunque llegamos sobre las 9 y 30, la cola ya era larga. Recurrimos a nuestro plan para estos casos: Papi Manitas se lleva a Maguito al parque infantil (hay uno en el centro comercial) y yo me quedo haciendo cola y twiteando.

El caso es que poco después de las 10 empezaron a dejar que la gente accediera al anfiteatro para que se fuera sentando, y para ir repartiendo los números para la foto con Papá y Mamá Noel. Son gratuitas, pero también limitadas, como el acceso al anfiteatro. El caso es que pudimos sentarnos y a Maguito le dieron un globo las pequeñas ayudantes de los elfos (alumnas y alumnos de una escuela de baile de Telde) que se paseaban por las filas en lo que nos íbamos sentando. Varias veces nos pidieron amablemente que nos juntáramos todo lo que pudiésemos para que entrara la mayor cantidad de personas, y sobretodo niños; y aunque cueste de creer, nos apretujamos e incluso se indicaron todos los huecos libres que iban quedando cuando se quitaron mochilas, bolsas y demás. Y a esperar.

A partir de ese momento nos amenizaron la espera con música y las ocurrencias de una elfa inquieta y muy graciosa. Cantamos villancicos, llamamos a Papá Noel a gritos y a susurros, y…

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¡Papa Noel apareció en helicóptero! Ya os podéis imaginar la locura y la admiración de los más pequeños con cada pasada. Y dieron unas cuantas, siempre saludando con la mano. Luego el helicóptero se fue, pero Papá Noel usó su magia para aparecer en lo alto del centro comercial.

Tardó lo que parecía una eternidad en bajar hasta el escenario, porque tuvo la delicadeza de ir saludando y dándoles besitos a los peques que no habían podido entrar al anfiteatro pero que igualmente se habían quedado solo para verle.

Y son dos plantas. Por mucha prisa que intentaron meterle los elfos y los escoltas, Papá Noel no podía (ni quiso) defraudar a ninguno de sus jóvenes admiradores. Y no creo que lo hiciera, la verdad.

Luego nos dirigió unas cuantas palabras recordándonos la importancia de ser buenos todo el año y lo que eso significa. Así como las importancia de dar y recibir y que no siempre son cosas materiales. Realmente emotivo.

Y mientras los primeros afortunados bajaban a hacerse la foto con el matrimonio Noel, los demás nos quedamos viendo el show.

Hubo persecución de diábolo.

Acrobacias.

Payasadas con voluntarios.

Figuras con contorsionismo.

Más acrobacias.

Baile acrobático.

Más risas con voluntarios, actuaciones de la escuela de baile, Papá Noel se paseó también un par de veces entre la gente y más, pero ya nos tocó el turno de la foto (Papá Noel cogió a Maguito con todo el cariño del mundo, estuvieron hablando un poco y nos dio las gracias por ir a verle) y Maguito estaba aburrido de estar sentado y quería volver al parque a jugar y encontrarse con sus amiguitos, así que nos fuimos.

Si tenéis la oportunidad, pasaros a saludar a este Papá Noel tan especial con un show tan completo. El madrugón y la espera bien merecen la pena, aunque si volvemos otro año, haremos como los más veteranos y llevaremos “provisiones”.

Cambio de pastillas de freno de Dacia Logan MCV

Buenas a todos, hoy vamos a ver como realizar el cambio de pastillas de freno de nuestro transporte mágico. Lo importante es que si no sabes, mejor llévalo a tu concesionario o taller habitual de confianza, tampoco puede hacerse en un lugar público o en la vía pública; y recordad que no todos los coches son iguales para cambiar las pastillas de frenos, cada casa de coches e incluso cada modelo trae una manera de enganches y agarres diferentes, aunque en el fondo sean muy parecidos. Vamos a empezar con lo que necesitamos para cambiar nuestras pastillas de freno:

  • Las pastillas de freno en sí, en cualquier concesionario, en donde vendan recambios de coches o tu propio taller te los pueden proveer, solo necesitas:
    • la marca del vehículo.
    • modelo y año de fabricación.
    • matrícula del vehículo, para ayudar a encontrar lo anterior, si no lo sabes exactamente.
  •  Un gato, y no me refiero al del coche, un buen gato hidráulico, si no tienes, pues el gato del coche y unos buenos caballetes específicamente para vehículos donde lo apoyaremos.
  • Guantes de látex, para no ensuciarnos.
  • Grasa dura y afloja todo.
  • Martillo de goma, por si se necesita, yo al final no lo use, pero más vale tenerlo y no usarlo que necesitarlo y no tenerlo.
  • Una jeringuilla, de 20ml o de 40ml, da igual.
  • Un pequeño vaso.
  • Llave de rueda, o una buena caja de herramientas con llave de vaso.
  • Una buena carraca.
  • Un sargento o tornillo de apriete.
  • Trapos y servilletas de papel.

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Una vez tengamos todo ordenado y preparado lo primero es tener espacio limpio y una buena iluminación. Nos ponemos los guantes, abrimos el capo del vehículo, no quitamos el freno mano, y colocamos el gato. Empezamos a subir el gato hidráulico hasta que el gato este apoyado en el vehículo, aún no levantamos el coche, si tenemos tapacubos los quitamos, aflojamos las tuercas de las rueda con la llave de rueda una a una, al principio estarán duras, pero en el momento que estén flojas paramos y las apretamos con la mano, así sucesivamente todas las tuercas.  A continuación elevamos el vehículo hasta separar la rueda del suelo, en este momento colocamos el caballete, con su pasador y bajamos el gato para que este se apoye en el caballete. Quitamos la rueda dejando el espacio libre para ver ya el sistema de dirección y freno y giramos la dirección hacia el exterior.

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1º Dentro del motor buscamos el liquido de frenos y le quitamos la rosca.

2º A continuación con la jeringuilla sacamos 20 o 40 ml. según la jeringuilla, no hace falta vaciarlo, solo sacar una cantidad adecuada para que no rebose.

3º Primero sacamos un pequeño muelle que esta en la parte delantera con unos alicates finos, no hice fotos de este paso porque no le di mucha importancia.

Lo siguiente, usando el sargento, presionamos la pinza interior y la pastilla de frenos exterior poco a poco, hasta que vaya entrando el bombín.

4º Una vez hecho eso aflojamos los dos tornillos que están detrás y sujetan el sistema de frenos, para ello usamos una llave nº 18 y la carraca, está bastante duro y así tendremos  que dejarlo cuando terminemos.tornillos frenos

5º Cuando quitemos los dos tornillos, los dejamos en un sitio limpio y de fácil acceso. Sacamos el sistema de frenos cuidando el latiguillo de freno. Sacamos los dos cuerpo que forman el sistema de freno y sacamos las pastillas viejas.

6º Como vemos en la imagen anterior de la derecha aun vemos el bombín bastante afuera por lo que tenemos que meterlo más. Antes comprobamos el deposito del líquido de frenos por si tenemos que sacar más líquido, también con el “afloja todo” lo echamos por el exterior del bombín, limpiamos y secamos con papel o un trapo, utilizamos el sargento y la pastilla de freno del bombín.

7º Vamos apretando hasta meter casi todo el bombín en su hueco, durante este proceso vamos comprobando el deposito del líquido de frenos y si esta muy lleno, con la jeringuilla sacamos mas líquido. Si tienes un pequeño vaso de plástico limpio podrás ir introduciendo en él el líquido de frenos sobrante.

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8º Ya hecho esto limpiamos todo y engrasamos las partes móviles.

9º Después colocamos las pastillas nuevas, primero la que va en el bombín interior, para ello lo introducimos primero en la pieza exterior.IMG_082510º A continuación introducimos la pastilla y el cuerpo exterior en el bombín, teniendo en cuenta que hay que meter tanto las patas en sus huecos como las sujeciones de la pastilla en el bombín, quedando de la manera siguiente:

IMG_0826 11º Seguidamente introducimos la pastilla exterior, quedando ambas pastillas bien metidas y encajadas en su hueco correspondiente. Luego volvemos a colocar el sistema de frenos dentro del disco, si éste no entra tenemos que volver al punto 6º, para introducir más el bombín, nunca utilices las pastillas nuevas para esto, usa las viejas, volvemos a poner los tornillos de sujeción del sistema de frenado y los apretamos con fuerza, quedando todo de la siguiente manera:

12º Volvemos a colocar el muelle que sacamos al principio, colocamos la dirección recta y ponemos la rueda, apretamos los tornillos todo lo que podamos y bajamos el gato o si lo que teníamos es un caballete, levantamos el coche con el gato quitamos el pasador del caballete, sacamos el caballete y bajamos el gato hasta el suelo y volvemos a apretar las ruedas del coche. Ya hemos terminado un lado, ahora se haría el siguiente lado de la misma manera que este, pero desde el punto 2º.

Cuando terminemos ambas ruedas y el coche este en el suelo, ponemos en marcha el coche y a continuación apretamos el freno, este se irá al fondo, volvemos a soltar el freno y lo volvemos a apretar hasta que vaya cogiendo dureza. Cuando esté duro, volvemos a comprobar el líquido de frenos, echando hasta la marca de lleno con el mismo líquido que nos quedaba en la jeringuilla, si falta y no lo has tirado podrás utilizar el que tenías en el vaso. El líquido de frenos es de color amarillento claro, si está muy oscuro o negro se aconseja que cambies todo el líquido del sistema de frenos, ya que tiene impurezas y puede llegar a tupir el sistema.

Lo siguiente es probar los frenos, en un principio dando marcha adelante despacio y ver como reaccionan, después marcha atrás y lo mismo, todo ello poco a poco. Es normal que cuando cambies las pastillas de freno, el pedal no tenga la misma rigidez y dureza, ya que el bombín no está tan exteriorizado y vuelva a ser mas sensible y las pastillas nuevas. Recorre un kilómetro con precaución y, sin nada ni nadie alrededor, pisa fuerte el pedal del freno sin llegar a bloquear las ruedas, para que estas se vayan adaptando a los discos, hecho esto y sintiendo como reacciona el coche ya esta listo.

Espero que os sirva de algo si os animáis y os gusta el tema. Dejad un comentario si os ha sido de utilidad.

XIV Edición del Belén en la playa de Las Canteras

No hay Navidad hasta ir a ver el Belén de las Canteras, y aunque este año hemos tardado un poco en pasarnos a verlo, no podía faltar.

En primer lugar, los pastores con su rebaño.

 

Un poco en medio, y sin poder mirarlos de frente (¿sería una metáfora?), los ancianos.

Seguimos por los agricultores, donde se ve a toda la familia ayudando en las tareas cotidianas de la época.

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La Anunciación, con el consejo de ancianos al fondo.

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El recuerdo de la cumbre, totalmente arrasada por un incendio este año, y que aún duele, pero que se va recuperando. Su título es: el renacer de la vida. Si os fijáis bien, debajo podemos ver madera recuperada del incendio .

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El propio portal de belén en sí, bastante original representando la llegada y adoración de los Reyes  Magos.

Y los edificios de Vegueta, la parte más antigua de la ciudad. O lo que fue la capital original de la isla, si lo preferís.

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Y a la salida estaban estas dos simpáticas muchachas repartiendo polvorones de Gofio… y que Maguito quisiera ver el Belén dos veces… tuvo mucho que ver con ello, para qué nos vamos a engañar

Como siempre, os recomendamos la visita. Es gratuita, está en la playa de Las Canteras, que es la playa urbana más grande de Europa, y con la temperatura de la que gozamos, podéis disfrutar de un buen bañito a estas alturas del año.